Síndrome de Ojo Seco

El ojo seco es una enfermedad crónica que afecta a un porcentaje significativo de la población mundial. Ocurre cuando tus lágrimas no proporcionan suficiente lubricación a tus ojos.  Esto puede ser debido a una producción insuficiente de lágrimas o a la evaporación rápida de las mismas.

Los síntomas incluyen:

  • Sensación de ardor o picazón
  • Visión borrosa
  • Sensibilidad a la luz
  • Sensación de tener algo en el ojo
  • Enrojecimiento de los ojos
  • Fatiga ocular

Causas del ojo seco:

Disminución de la producción de lágrimas:  Condiciones médicas como el síndrome de Sjögren, el daño a las glándulas lagrimales, o ciertos medicamentos.

Aumento de la evaporación de las lágrimas:  Problemas con los párpados, como el parpadeo poco frecuente, o condiciones ambientales como el viento, el humo, o el aire seco.

Composición deficiente de las lágrimas:  Las lágrimas están compuestas de tres capas (mucosa, acuosa y lipídica) y problemas con cualquiera de estas capas pueden causar ojo seco.

Alteraciones en las glándulas de Meibomio:  Estas glándulas son responsables de proporcionar lípidos esenciales para la lágrima, y su disfunción puede conducir al desarrollo del ojo seco.

Edad:  El ojo seco es más frecuente a medida que envejecemos, especialmente en mujeres después de la menopausia.

Enfermedades autoinmunes:  Condiciones como la artritis reumatoide están asociadas con un mayor riesgo de ojo seco.

Medicamentos:  Algunos medicamentos, como antidepresivos o antipsicóticos, pueden contribuir al desarrollo del ojo seco.

Estilo de vida:  El estilo de vida actual puede influir significativamente en el desarrollo del ojo seco. Factores como la nutrición, el uso de cosméticos, el entorno ambiental, el uso de pantallas y las lentes de contacto actúan como factores de riesgo en el desarrollo de esta afección

Tratamiento:

  • Lágrimas artificiales: Gotas para los ojos disponibles sin receta.
  • Ungüentos y geles lubricantes: Para usar por la noche.
  • Medicamentos recetados: Como ciclosporina y lifitegrast. Consulta a un profesional de la salud visual.
  • Cambios en el estilo de vida: Como parpadear con más frecuencia, usar humidificadores y evitar la exposición al viento y al humo.
  • Tratamientos médicos: Incluyen la inserción de tapones lagrimales para reducir el drenaje de lágrimas, y tratamientos térmicos y de masaje para las glándulas meibomianas.

Si experimentas síntomas es importante consultar a un profesional de la salud visual para obtener un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento personalizado.

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